Náufrago en tierra

viernes 22 de mayo de 2009

IPANEMA... EN LÁGRIMAS.


No siempre lo que se percibe es exactamente lo que sucede, a veces, la memoria no es testimonio fiel de lo sucedido, sino que transita por el difícil equilibrio que hay que mantener cuando se anda por el filo de la navaja. Las mentiras no engañosas pueden ser tan duras como la vida misma, no debemos olvidar que la realidad siempre supera la ficción.

Tengo dos buenos amigos que hace más de 20 años decidieron vivir juntos, ahora, han transcurrido muchos años que no sabía de ellos, ya que circunstancias familiares nos apartaron. Una tarde en una reconfortante conversación con un amigo común me entero de lo cruel que puede ser la vida. Los dos amigos habían alcanzado su jubilación y, apenas hacía unos meses, habían iniciado esa nueva etapa vital iniciando juntos los primeros días del resto de sus vidas. Su vida anterior, economicamente hablando, les había ido francamente bien, habían planificcado al detalle la ciudad donde querían vivir su retiro, la primera determinación fue que querían residir al lado del mar, abandonar la ciudad y ser dos residentes que placidamente se dejan acariciar por el sol de la playa sin mayor preocupación de ser unas personas respetables y respetadas. Escogieron la localidad costera de Sitges, me encanta la 'Blanca Subur' y de ella tengo muy buenos recuerdos y días felices de veranos compartidos en amable charla con ellos en restaurantes del Paseo Marítimo.

Habían sido dos ejecutivos preminentes amantes de viajar, dos catalanes que habían recorrido todo el mundo, digo bien todo el mundo, además eran expertos conocedores de la red de redes, desde finales del siglo pasado hacían un uso de Internet muy por encima de la media española, les encantaba contratar sus viajes directamente a través de las web de viajes, trenes al Machu Picchu, hoteles 'con encanto' más insospechados o contrariamente los más lujosos de Nueva York o Bombay, no tenían reparo alguno en aventurarse en viajar a 50º latitud Sur a la Patagonia austral, al Mato Groso o a Anchorage a 61º latitud Norte , comprando pasajes de transportes fluviales o contratando helicópteros para sobrevolar el Gran Cañon del Colorado. Recuerdo sus comentarios en un vuelo en avioneta que les trasladaba desde Lima a Nazca, arribados a las desérticas llanuras de Nazca contemplaban las célebres y misteriosas rayas dibujadas en el desierto y que, vistas desde la altitud de una avioneta, se contemplan las figuras de animales, plantas y otras formas extrañas y complejas, los dos amigos comentaban desde la avioneta de ocho pasajeros las vistas magníficas de las enigmáticos dibujos o líneas de Nazca, evidentemente lo hacían en catalán:

—Noi, fixet amb el ragatzell de ratlles del colibrí.. deu-n'hi do aquests Paracas no es feient gens l'orni, deu-n'hi do la paciència...

Algún viajero que les escuchaba daba explicaciones a otros viajeros:

—Están hablando en quitchua, un lenguaje primitivo que, con sus múltiples variantes, aún se conserva en tierras peruanas.

Mis amigos siguieron la broma como dominadores del quechua-catalán sin quitarles de su propio engaño. Incansables viajeros y enamorados de la cultura popular descubrieron un país maravilloso: Brasil.. pero el Brasil de los carnavales, el del bullicio, el del sambodromo. Desde que descubrieron Río de Janeiro volvieron cada año para participar en su carnaval. A veces, empezaban esas vacaciones desde las navidades hasta los carnavales. Les gustaba tanto ese mundo transgresor y de juerga dinámica que decidieron comprarse otro apartamento en Ipanema, así viajarían un par de veces al año y no se perderían los carnavales. Este pasado mes de febrero viajaron a Río de Janeiro, una vez más se acomodaron en su apartamento y disfrutaron de los carnavales a todo frenesí... pero la suerte se torció, uno de mis amigos ha tenido un isquemia cerebral, es decir, la falta de riego sanguínero al cerebro. Una verdadera emergencia médica que requiere tratamiento inmediato.

Durante un mes ha estado entre la vida y la muerte, el daño sufrido puede ser irreparable, en el estado en que se encuentra por consejo médico no pueden viajar y volver a Sitges, los dos amigos permanecen juntos en Ipanema soportando su destino, son horas y días de mucho cariño, de entrega y de mostrar la grandeza y la entrega del ser humano, su amigo no se mueve, no anda, no habla, no puede comer solo... sólo se pasa las horas del día en silencio llorando... todo el líquido que le hacen ingerir se le va en lágrimas, amargas lágrimas de desesperación, no sé el final de esta historia, parece, según los médicos, que tiene que andar todo lo desandado, empezar de cero, aprender a caminar, aprender a hablar, aprender a vivir... poner todo el coraje para salir de la cruel adversidad.
El Sofista de Facebook

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