Náufrago en tierra

lunes 1 de junio de 2009

CUSCO El ombligo del mundo.


Tengo por costumbre cuando viajo y visito una ciudad o un lugar por primera vez me gusta hacer un 'tour turístico' teniendo a disposición un taxi. Desde que se me ocurrió hacerlo por primera vez en Roma, he encontrado el medio idóneo para desplazarme y conocer los rincones más interesantes de las ciudades. Puedo asegurar que la mayoría de ellos son unos cicerones natos y conocen los restaurantes más típicos, donde se come bien y a buen precio. Desde Roma siempre he procurando encontrar a un taxista que conozca bien la ciudad que voy a visitar. La mayoría están preparados para informar al turista y, como es lógico, después la realidad se ajustará o no a lo imaginado.

Cuando llego al lugar de destino y, a medida que voy usando taxís, ya sea del aeropuerto al hotel o haciendo los primeros desplazamientos, intento mantener alguna pequeña conversación para 'valorar' los conocimientos que tiene de la ciudad y alrededores. Si encuentro a la persona que me parece idónea le propongo mi pretensión: hacer durante unos días recorridos por la ciudad y, según el lugar que estoy visitando, también sus alredores. La verdad es que muchas veces me ha salido razonablemente bien y, más de una vez, extraordinariamente bien. Con este sistema he visitado bastantes ciudades de las que entresaco las que guardo buenos recuerdos: En España: viaje por la Mancha, viajando por Almagro y Valdepeñas. En Santiago de Compostela, Padrón y la Ría de Arosa. En Europa: Roma, Venecia (con taxi lancha), París. En América: La Habana y Santiago de Cuba, visitando Casa de la Trova y locales de Trova Santiaguera. En Lima, visitando Callao, Miraflores, Larcomar, Barrio Chino, etc. En Arequipa la ciudad. En Puno, Copacabana (Lago Titicaca).

En la ciudad de Cuzco (Perú) [Cusco en grafía peruana] es donde nace esta pequeña historia. Hacía un par de años que me había separado, era un 'single' de nuevo cuño y hacía este viaje acompañado por una estupenda amiga, pretendíamos pasar unas vacaciones magníficas y olvidarnos un poco de los sinsabores de los últimos tiempos. Mi amiga Mar y yo llegamos al aeropuerto de Cuzco Alejandro Velasco Astete procedentes de Lima y nos desplazamos en taxi desde el aeropuerto hasta el Hotel Seminario de la cadena Orient-Express. En este viaje en taxi no pude mantener la conversación con el conductor porque no me encontraba bien, ya que el 'Soroche' o el mal de altura me descompuso, suerte que nada más llegar al Hotel me hicieron sentar en el hall del hotel sirviéndome una taza de 'hierbas', una infusión de hojas de coca. La verdad es que al cabo de media hora la angustia desapareció y, poco a poco, me fui recuperando.

Ésta es la historia de una amistad con uno de esos taxistas que antes he contado y que me acompañaron por esta hermosa ciudad. El taxista que me acompañó en la visita de Cuzco, la ciudad histórica del Imperio Inca, lo contraté en el mismo hotel pocas horas después de mi llegada. Una vez nos acomodamos en la habitación y ordenada nuestra ropa y utensilios de aseo, nos bañamos y nos vestimos para dar una vuelta por el hotel y sus cercanías. Bajamos al lobby del hotel, recogí mis documentos y entregué la llave mientras a mi lado un grupo de tres personas se estaban despidiendo, era un matrimonio que se despedía de un taxista y, por lo que pude oír, acababa de acompañar a unos turistas italianos y mantenía una conversación fluida en su idioma....

—É stato un fantastico giorno, abbiamo girato dappertutto... siamo lieti con voi hanno stato due hore profitose... la ringrazio.

—Grazie a Lei, signori per contrattarmi.

Inmediatamente me dije a mí mismo: —Este es mi taxista!

—Prego, ho sentito la conversazione dei suoi passaggeri ed io vorrei fare un 'tour' per la città ed i dintorni.. scusi siete italiano?

—No, sono un po' dappertutto... io sono chileno-tedesco

—Bien entonces hablemos en español, me gustaría contratarle para unos días para visitar la ciudad y los alrededores históricos como las ruinas de Sacsayhuamán.

Le propuse hacer un forfait para que trabajara para mí durante unas seis horas en los próximos tres o cuatro días diciéndole más o menos los lugares que yo quería visitar. Aceptó de inmediato, acordamos un precio que los dos aceptamos. Quedamos para el día siguiente con un recorrido prestablecido : Ciudad de Cuzco, Plaza de Armas, Catedral, Piedra de los 12 angulos, Mirador de Pachacútec y rincones típicos. Una vez hecha una primera visita a la ciudad desplazarnos por carretera para visitar la fortaleza de Sacsayhuamán, con una extensión inmensa (más de 3.000 hectáreas), Las fuentes Incas de Tambomachay y regreso a Cuzco.

Saliendo de la visita de Sacsayhuamán, almorzamos en carretera en un hostal, en el almuerzo los tres mantuvimos una amena conversación, nos abrimos y empezamos a contarnos un poco de nuestras vidas. Poco a poco fui descubriendo como y quien era: Se llama Mark Reimer, una mezcla de nacionalidades y culturas, alemán por parte de padre y de madre chilena, nacido en Valdivia (Chile), estudiante de turismo en Valparaíso, Los Angeles y Nueva York. Dominando perfectamente inglés, francés, alemán, castellano y bastante italiano. Hombre de múltiples oficios, camarero en Nueva York, miembro de un grupo de teatro de guiñol en Los Angeles, California. Pizzero en un restaurante italiano de Roma y chansonnier en París. Nunca pensé que fuera verdad todo lo que me contaba pero con el tiempo fui descubriendo que realmente nos decía la verdad.

En el viaje de retorno cuando nos dirijíamos nuevamente al hotel íbamos en el taxi por la carretera que nos llevaría a Cuzco me sorprendió que todas las casas unifamiliares que veíamos tienen en el tejado infinidad de amuletos, construcciones rudimentarias a modo de la cruz de caravaca, con infinidad de objetos que representan amor y autoridad (plumas). Símbolos fálicos (palos y botellas de cerveza sobresaliendo de un entramado de objetos). Platos pintados con circulos concéntricos a modo de 'Mandalas' (la fuerza del universo). Muñecos de trapo y cabezas de muñecas (quitapenas). Medallas religiosas (soporte de fuerzas divinas). Cada casa tiene un grupo distinto de objetos con 'poderes' que protegen a las familias que habitan en ellas. Los comentarios y conocimientos de Mark lo abarcaban todo y sus explicaciones eran relatos llenos de contenido histórico y, en uno de tantos de sus comentarios, nos describió la belleza de la ciudadela del Machu Picchu:

—Lo importante es el conjunto arquitectónico que se puede ver hoy en día, los españoles cuando llegasteis al Perú no fuisteis nada respetuosos con las obras que los Incas dejaron en esa tierra, la Iglesia sepultó a cuantas obras encontró a su paso, destruyendo y construyendo encima sus catedrales e iglesias. Primero porque encontraron el sitio ideal ya escogido por una civilización que había hecho todo el trabajo de planificación, la Iglesia española sólo tuvo que edificar encima sus catedrales y templos cristianos. Como hicieron con la catedral de Cuzco que fue construída sobre la base del palacio de 'Viracocha Inca' . De esa forma surgían construcciones cristianas de nueva planta y, al mismo tiempo, se destruía las obras de culto de otras etnias. Españolizaron a base de sangre y fuego y convirtieron a su religión a los pobladores amenazándoles con que sus antepasados ya estaban en el infierno y que si ellos persistían en sus creencias irían a morar al 'Supaywasi' o infierno. Esta visión del infierno y del demonio de la manera más retrógrada y oscura era la visión que importaban de esa España brutal y medieval los sacerdotes, así como la idea de un Dios torturador que se complacía en el castigo. ¡Cometieron un verdadero genocidio! Suerte que los españoles no descubrieron el Machu Picchu, si no hubieran construído su catedral arrasádolo todo. Fue en 1911 cuando el profesor de la universidad de Princeton Hiram Bingham descubrió el asentamiento inca del Machu Picchu... pero desgraciadamente también, como los españoles, expolió 5.000 piezas arquitectónicas que se encuentran —ilegalmente— en la Universidad de Yale y que están reclamadas desde hace décadas por el gobierno peruano.

—Es cierto los españoles por donde hemos pasado 'civilizando' hemos dejado una impronta y un rastro de terror. América tiene mucho que reprocharnos. Dime una cosa Mark ¿Estás casado?

—Si, estoy casado espiritualmente con una guapísima chica francesa, nos conocimos y vive en París. Durante un año y medio vivimos juntos y tenemos un hijo, se llama 'Mark Dos', jajajaja pero dentro de dos meses vendrán los dos a quedarse conmigo y si todo sale bien, el año que viene marcharemos a Villarrica un verdadero paraíso en Chile y por allí junto a un lago construíremos nuestra casa en medio del bosque. ¿Y ustedes tienen hijos?

—Bien, es mejor que te responda Mar, ella lo explicará mucho mejor que yo.

—Si, si, no hay problema lo explico yo. Pues sí, nosotros tenemos hijos, tenemos cuatro hijos...

—Ahhh... que bien eso si que es una gran familia...

—Sí, es cierto, pero vayamos por parte, mira Mark yo tengo tres hijos... pero los he tenido con mi marido y Luis tiene también uno pero lo ha tenido con su esposa, jajajaja. Nuestros hijos ya son creciditos e independientes... ves como todo no es lo que parece...

—Perfecto, entonces estáis sin compromiso... quizás estáis de luna de miel?!

—En verdad no nos lo hemos planteado.. pero sí, intentamos que sean tiempos felices...

De regreso a Cuzco le dije que tendríamos que pasar por la estación para sacar los billetes para el Autovagón, el tren que va de Cuzco a Aguas Calientes al pie de la Ciudadela del Machu Picchu.

—Mira Luis, tengo unos amigos que tienen una empresa de helicópteros que todos los días van al pie del Machu Picchu, desde el aeropuerto al helipuerto del Rocotal en Aguas Calientes nos plantamos en 30 minutos y nos libramos de una viaje de más de tres horas. Yo puedo haceros un precio especial y si mi invitáis a almorzar os acompaño y si hago dos clientes tengo plaza gratis. El helicóptero tiene cabida para 23 plazas, 15 son Pullman y 8 son para VIP, pero la diferencia de precio es muy grande.

—Mark eso sería fantástico! Me gustaría poder sobrevolar y ver desde el aire Sacsayhuamán y Ollantantaybo.

—Bien, si queréis os voy a organizar la mejor estancia que los dos podáis haber soñado, el plan es el siguiente: Salida del aeropuerto a primera hora de la tarde en helicóptero de 'Helicusco', en 30 minutos estaremos en Aguas Calientes el pueblo a los pies del Machu Picchu, es que ahora no se puede sobrevolar la ciudadela, tendremos que trasladarnos en autobús de línea. Llegaremos sobre las cinco de la tarde arriba en el Santuario. Os reservo una habitación en el Hotel Machu Picchu Sanctuary Lodge, os gustará y además es de la misma cadena que el Hotel Seminario, tendréis las mejores vistas desde vuestra habitación con terraza. Podréis cenar en la terraza del restaurante antes de que oscurezca y así conpemplar toda la ciudadela mientras cenáis. A la mañana siguiente os despertáis cuando amanezca y contempláis el amanecer y el Wayna Picchu desde la terraza de vuestra habitación. ¿Qué os parece?

—Nos parece fantástico ¿pero cuanto me costará?

—Pues todo, helicóptero ida y vuelta, autobús ida y vuelta y una noche en el Hotel.. XGrr%$!!!

—Púchicas!, pero de acuerdo tengo un amigo que siempre me dice que la vida es muy cara... que hay otra vida más barata pero no es vida! Vamos a la compañía de Helicusco y contratamos.

Es la mejor decisión que tomé en mi vida, fueron horas inolvidables, horas de privilegio y de sabernos durante 24 horas 'Cenicientos que habían sido tocados con la varita mágica'. El enclave del hotel es un auténtico privilegio, pasear por los jardines enteramente alfombrados de cesped, una delicia. Saborear la quietud y el aire puro respirando el aroma de más de 300 especies de orquídeas descubiertas en el Parque Nacional del Machu Picchu, una ocasión única. Desayunar gozando de la impresionante vista de la montaña sagrada del Wayna Picchu ha sido un lujo que valió la pena, un verdadero privilegio. Cuando nos despedimos de Mark nos dimos los correos electrónicos con la promesa de escribirnos. Nosotros al día siguiente íbamos a continuar viaje en avión a Juliaca, para coger un taxi que nos llevara a Puno al hotel que está asentado en la misma orilla del Lago Titicaca... pero ésta es otra historia y, también, la de otro taxista..

Durante años he seguido las andanzas y vivencias de Mark y he podido comprobar que lo que tenía planeado lo llevó a cabo. Su compañera y su hijo viajaron a Cuzco y el año siguiente se casaron en la catedral de Cuzco pero celebraron la boda en el mismo hotel del Machu Picchu con una ceremonia oficiada por un 'Shaman'. Después viajaron a Chile y se establecieron cerca del Lago Calafquen un paraíso natural a unos 30 km. de Villarrica, en la Araucanía. Mark se construyó con la ayuda de un par de amigos su propia casa muy cerca del lago, una cabaña de madera de dos pisos donde vive con su esposa e hijo, más otro que está en camino. En un email que me escribía me decía que desde el dormitorio en el piso de arriba se contruyó una ventana circular que ilumina tanto el salón comedor como la parte superior donde tiene el dormitorio. A través de esta ventana como si fuera un cuadro tiene a la vista el volcán Villarrica de 2.847 metros con nieves perpetuas. Dice que su ventana vale más que toda la casa. Su obsesión vivir en una casa cerca del lago y la vista del soberbio volcán nevado reflejándose en el lago Calafquen.
El Sofista de Facebook

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