Náufrago en tierra

viernes 29 de mayo de 2009

FEMINICIDIO



Feminicidio y Femicidio son términos que aún no están en la Real Academia de la Lengua Española, se trata de neologismos provenientes de la traducción del vocablo inglés 'Femicide' y define a la muerte evitable, dentro de la violencia contra la mujer. El vocablo pretende definir más allá de las acciones violentas contra las mujeres y que, hasta hace poco, eran conductas que frecuentemente no eran tenidas en cuenta como agresiones. En cambio, si son usados y admitidos los términos Femicidio y Feminicidio como el asesinato de género en todos los países de América latina. Y, en algunos países, definen el vocablo Feminicidio como el último peldaño de la agresión.

El Feminicidio es una categoría teórica, desarrollado en estudios de género por un conjunto de investigadoras, de las cuales las más conocidas, las que dieron difusión al tema, sobre todo en la década pasada fueron Jill Radford y Diana E. H. Russell, autores del libro ‘Femicide Politics of Woman Killing’, es una antología sobre el feminicidio en distintos lugares del mundo y ellas recogen esta problemática, sistematizándola. Diana E. H. Russell, feminista activa y escritora de más de una docena de libros fue una de las organizadoras clave del primer Tribunal Internacional de Crímenes contra la Mujer, que se celebró en Bruselas en marzo de 1976. Dicho tribunal se inspiró por la 'Bertrand Russell Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra', un tribunal popular sobre los crímenes cometidos en la guerra de Vietnam.

En muchos países de América latina ha sido una ardua lucha de colectivos en favor de la mujer. El plantear el feminicidio ha sido complicado, porque fue darle una explicación política a un problema que estaba considerado por la policía como un hecho circunstancial y, a veces, no punible. Este fue el primer paso para enfrentar el problema como parte de la violencia de género contra las mujeres. Porque en definitiva el lenguaje tiene una gran importancia a la hora de difinir los hechos, porque la violencia de género en sus distintos grados del daño infrigido no estaba valorado en su justa medida. A modo de ejemplo en México han habido casos, durante un periodo de unos años, del asesinato de 60 ancianas y en el lenguaje policíaco se les buscaba por 'Mataviejitas'. Se trata de crímenes de odio contra mujeres, de violencia social contra las mujeres.

La sociedad está organizada de tal manera que la violencia ha formado parte de las relaciones de parentesco, en el trabajo, en las escuelas y en la relación general de la sociedad. Hay un refuerzo permanente de laxitud ética en las imágenes y explicaciones que, de una forma u otra, legitiman la violencia. Periódicos y televisiones tratan el tema sin rigor y emplean el morbo como tratamiento informativo. Se debe luchar contra la tolerancia porque esa actitud deriva, casi siempre, en impunidad. Y, finalmente y sin querer nombrar qué países estan a la cabeza de Feminicidio, porque en todas partes cuecen habas, sí hay algún país que sobrepasa las mil mujeres asesinadas por año. Estos hechos nos sitúan ante una violencia ilegal pero en las circunstancias que, en muchas sociedades se desenvuelven, las legitima. Y hay que sumar, aunque sea con nuestro granito de arena, para lograr erradicar esa lacra que padecen las mujeres.

Por tanto el feminicidio no es solamente cuando se llega al caso extremo en que la mujer víctima es asesinada, sino que abarca el conjunto de hechos violentos contra las mujeres. Algunas de las cuales son supervivientes de atentados violentos, en este caso son supervivientes de feminicidio. Aunque habitualmente el término se emplea para definir la feminización del homicidio, va más allá de esta consideración. Hay ejemplos que, sin ser exhaustivos, definen el maltrato con la que la mujer se ve inmersa:
La falta de asistencia médica en algunos países. En otras sociedades no están penados o tolerados casos de femenicidio evidente como: El aborto de los fetos cuando se sabe que son niñas basado en una selección deliberada. El infanticidio en los países en los que se prefiere a niños varones. La falta de comida y atención médica, que se desvía hacia los miembros masculinos de la familia. Los llamados 'asesinatos de honor' y las muertes de dote. El tráfico de mujeres y la violencia doméstica, sexual, física y psíquica.
El Sofista de Facebook

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